1 de Enero de 1953

Explosión del 1 de Enero de 1953 

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31 de Diciembre de 1952, por primera vez en su historia la ciudad de Valparaíso esperaba la llegada del nuevo año con un festival pirotécnico, iniciativa de un comerciante del puerto que deseaba así no solo la llegada del año entrante sino también saludar a cientos de turistas que preferían la ciudad para iniciar sus vacaciones. Además, la ciudad había inaugurado aquella misma tarde el nuevo servicio de trasporte público, ya que los viejos tranvías eléctricos habían dado paso a modernos trolebuses, aún en funcionamiento.

Tras los abrazos y buenos deseos y cuando en muchas casas ya se iniciaban un sinnúmero de fiestas, la Central de comunicaciones del Cuerpo de Bomberos, ubicada en aquél entonces en los altos de los cuarteles de la 4º, 5º y 9º Cia; daba cuenta del inicio de un siniestro en avenida Brasil con calle Freire, donde ardía la barraca Schultze. Una bengala disparada por jóvenes o niños, al calor de las celebraciones había caído sobre castillos de madera, dando origen al fuego.

Rápidamente y alentado por la alta cantidad de combustible existente en el lugar las llamas alcanzaron rápidamente gran altura haciendo que numerosas personas llegaran hasta las inmediaciones para ver el trabajo operativo de las diversas unidades de Bomberos que trabajaban en el lugar.

Cuando el reloj marcaba las 02:10 del 1 de enero del 1953, el siniestro fue declarado por la central de comunicaciones. Las compañías 8º y 11º se apostaron por calle Blanco, donde se encontraba el edificio de la Dirección de Caminos (actual Dirección de Vialidad) mientras otras unidades atacaban el fuego por Avda. Brasil.

Tras una hora de arduo trabajo la situación comenzó a ser controlada, lo que llevó al 2° Comandante, don José Serey ha ordenar el retiro de las compañías 1°, 2º, 3º, 4º, 5º y 9º. Otras unidades en tanto comenzaron el trabajo final de apagar las ultimas llamas y posteriormente iniciar la remoción de escombros. Los curiosos comenzaron a retirarse y Carabineros, que había acordonado el sitio de la emergencia, flexibilizó el procedimiento.

Todo pasó a ser rutinario. El reloj marcaba las 03.04 horas de esa madrugada. De pronto una luz cegadora se hizo presente, un fuerte estruendo se sintió en prácticamente todo Valparaíso y una gran columna de fuego se elevó por varios metros, iluminando por segundos la bahía porteña.

¿ Que había sucedido ?

Increíblemente, en la parte baja de la barraca y sin que nadie notificase a alguna autoridad y a los mismo bomberos, se había instalado una bodega clandestina de la dirección de caminos la que contenía en sus dependencias 20 cajones de pólvora, fulminantes, tambores de petróleo, y cientos de litros de parafina y bencina.
Nadie sabía de su existencia y sólo fue necesario que una chispa originada por los trabajos de remoción cayese sobre la pólvora para desatar la tragedia.

El estallido fue monstruoso. Edificios e inmuebles situados a cinco cuadras a la redonda sufrieron la destrucción de sus ventanales y numerosos bomberos que se encontraban al interior de la barraca murieron instantáneamente. Otras cientos de personas resultaron gravemente quemadas y lesionadas de diversa magnitud.

El silencio que se originó minutos después fue sobrecogedor y junto con la aparición del lamento de los heridos, nuevamente la sirena del Cuerpo de Bomberos se dejó sentir con fuerza, llamando esta vez al resto de las compañías a colaborar en el rescate de sus camaradas y civiles afectados.

El jefe del turno de Carabineros, a cargo del procedimiento policial, mayor Raúl Albornoz Echiburu, resultó gravemente quemado y a pesar de los esfuerzos que se hicieron, incluyendo su envío a Estados Unidos, falleció en el hospital Walter Reed varios días después.

Tres días después, la ciudad de Valparaíso se volcó a las calles para despedir en un gran funeral a 28 de los bomberos caídos en el cumplimiento del deber. El rito fúnebre fue encabezado por el Presidente de la República, General Carlos Ibáñez del Campo, quien se hizo acompañar de los ministros del Interior, Hacienda, Justicia, Obras Públicas y Educación.

Se declararon 3 días de duelo nacional en honor a las víctimas de bomberos muertos en la espantosa tragedia.

En los días posteriores numerosos voluntarios que permanecían heridos de gravedad fueron perdiendo la vida hasta alcanzar la cifra de 36 bomberos muertos.

Fuente: tragediaenvalparaiso.wordpress.com